Lunes, 31 de octubre de 2005
A raíz del remake del Planeta de los Simios de Tim Burton, es inevitable no releer la novela de Pierre Boulle (La Planete des Singes, 1963), y al mismo tiempo, no evocar el filme homónimo de 1968 dirigido por Franklin J. Schaffner e interpretado por Charlton Heston y Roddy McDowall. Sin duda, además, es ineludible la comparación.
La verdad, Tim Burton (Bettlejuice, Batman, Batman Returns, Edward Scissorhands, Mars Attack, Sleepy Hollow, Stainboy, cortometraje para Internet, y ahora la nueva producción de Charlie y la Fábrica de Chocolate), decepciona. En casi dos horas de un formato de trepidante acción –hay que reconocerlo– Burton construye una paradoja espacio-temporal que se inicia en el año 2029 con la desaparición de un primate manipulado genéticamente –llamado Pericles–, y, después, del astronauta Leo Davidson (Mark Wahlberg: Una Tormenta Perfecta, Tres Reyes), dentro de una tempestad espacial que los transporta, en distintos momentos, al mismo planeta.
Davidson es violentamente invitado a conocer una extraña y bestial cultura simiesca –cuya génesis está en la conquista evolutiva que otros tantos simios de la propia nave de Davidson, estrellada allí en un pasado remoto y relativo, hicieran sobre los humanos– ejerciendo él, a su vez, el liderazgo en otra sangrienta rebelión, ahora de los humanos contra los simios, encabezados éstos por el general Thade (Tim Roth: El Corazón de las Tinieblas) y su feroz lugarteniente Atter (Michael Clarke Duncan: La Milla Verde).
La cultura simia, lamentablemente heredada del hombre, reproduce elementos como el Estado, una sociedad clasista y militarmente jerarquizada, y un mercado liberal donde la materia prima de compra y venta es una esclavizada humanidad. Esta manía o monada de replicar los títulos de general, senador o empresario en una sociedad que se precia de ser superior a la humana –y que guarda en ella el secreto de su origen– no logra imponer del todo el poder de estos símbolos y, en suma, es la fuerza bruta el lenguaje definitivo que somete al planeta. Al final, después de una feroz batalla, se hace realidad el sueño pacifista de Ari (Helena Bonham-Carter: Las Alas de la Paloma): simios y humanos pueden vivir en paz e igualdad, pero después de sumar cientos de muertos y heridos...
Davidson, intrépido y obsesivo hasta el fin, en vez de disfrutar de los beneficios alcanzados en su nuevo estatus de libertador y pacificador, aborda la nave perdida de Pericles (el ya humilde, cansado y lejano pariente evolutivo de ambos grupos protagonistas del filme) y se dirige raudo –con evidente ayuda de los guionistas– al espacio para descender en Washington D.C. y darse cuenta, pocos saben cómo, que son los simios los nuevos amos de la Tierra: la efigie del propio general Thade se yergue en el otrora memorial de Lincoln.
Burton realmente apabulla con la producción a escala de El Planeta de los Simios: una adecuada estructura de efectos especiales; una barroca ambientación que decora locaciones amplias y variadas (asépticas estaciones espaciales, húmedas junglas, extrañas ciudades, secos desiertos y calamitosas ruinas); efectos de maquillaje excepcionales que marcan las actuaciones del elenco simiesco, particularmente de los gorilas y orangutanes (Michael Clarke Duncan, Cary-Hiroyuki Tagawa y Paul Giamatti), quienes recrean actitudes radicalmente más animales que humanas. De igual forma, Tim Roth, lleva al paroxismo la furia en su rol del general Thade. Por el otro lado, Mark Walhberg actúa casi humanamente y Kris Kristofferson dio gala de lo que sabe hacer muy bien: morir en el momento adecuado.
Burton recurre a Boulle para el vertiginoso final del filme, donde ya el desgaste fílmico y presupuestario se hace notar: el maquillaje y vestuario del enjambre de policías, periodistas y simples curiosos (gorilas, orangutanes y chimpancés), brilla y aprieta tanto como en las peores secuelas del filme original de Franklin J. Schaffner en los sesenta.
A propósito, nadie olvida ese final: el coronel George Taylor (Charlton Heston), también después de provocar un verdadero terremoto cultural entre los simios dominantes, cabalga con Nova (Linds Harrison) por una larga costa para descubrir, destruida y semienterrada, los restos de la Estatua de la Libertad, en lo que debió ser la ciudad de Nueva York. “Lo hicieron, estúpidos, lo hicieron” –dice Taylor– estremeciéndose al descubrir que él siempre estuvo en la tierra, al contrario de Davidson, quien cayó al planeta Soror, en la lejana estrella Betelgeuse, y hubo de regresar, en el tiempo y por el espacio, a una monada de mundo.
Boulle, Schaffner y Burton, por último, plantean una dura crítica a nuestro modo de vida social y cultural. En los sesenta, una parodia futurista a lo que podría ser el resultado de una caliente guerra fría, basada en la animadversión entre norteamericanos y soviéticos. Hoy, de un futuro donde intolerancia y arrogancia derivan en la peor de las armas, en la que enciende cualquier guerra. Hombres y simios representan esa intolerancia producto de los crímenes de la humanidad contra la humanidad, contra la fauna, la flora, la atmósfera y el planeta.
La especie humana se merece tal estilo de vida –en la película, subyugado al poder de los simios– producto de cómo ha tratado a negros, indígenas, palestinos, latinos, gitanos, homosexuales, inocentes, pobres, niños y mujeres. Esto último está de moda últimamente: la intolerancia y la arrogancia se unen para estremecer al planeta… Burton, simplemente, debió suponerlo.
El Planeta de los Simios, 2001
Título Original: Planet of Apes
País: Estados Unidos de América
Año: 2001
Duración: 119 minutos
Género: Ciencia-ficción
Director: Tim Burton
Fotografía: Phillippe Rousselot
Música: Danny Elfman
Guíón: William Broyles Jr., Lawrence Konner, Mark Rosenthal
Basada en: La planete des Singes, de Pierre Boulle
Intérpretes: Mark Wahlberg, Helena Bonham-Carter, Tim Roth, Michael Clarke Duncan, Kris Kristofferson, Estella Warren, Paul Giammatti, Cary-Hiroyuki Tagawa
El Planeta de los Simios, 1968
Título Original: Planet of Apes
País: Estados Unidos de América
Año: 1968
Duración: 112 minutos
Género: Ciencia-ficción
Director: Franklin J. Schaffner
Fotografía: Leon Shamroy
Música: Jerry Goldsmith
Guión: Michael Wilson, Rod Serling
Basada en: La planete des Singes, de Pierre Boulle
Intérpretes: Charlton Heston, Roddy McDowall, Kim Hunter, Maurice Evans, James Withmore, James Daly, Linds Harrison, Robert Gunner, Lou Wagner, Woodrow Parfrey
Por: Alejandro Cifuentes Lucic | Comentarios de Cine | Comentarios (0) | Referencias (1)